"Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación." Mark Twain

viernes, 30 de julio de 2010

La hegemonía educativa


La escuela es el gran aparato disciplinador de la sociedad. En la escuela aprendimos lo que se debía hacer y lo que no, lo que era correcto o incorrecto.
Reír en voz alta, hablar o no hacerle caso a la maestra eran los principales signos de un niño con “mala conducta”. Si no se respetan los métodos que la escuela imponía el alumno es sancionado. La educación se brinda a partir de constantes amenazas: “te vas a Dirección” o “te voy a hacer firmar el libro”, son las principales.
En la escuela se hace visible la hegemonía. Pero para llevar a cabo un proceso hegemónico es necesario el consenso. Cuanto más penetre en la sociedad el discurso hegemónico como algo cotidiano más fácil será la dominación.
Para Gramsci el sistema escolar es —como las demás organizaciones culturales que actúan en la sociedad civil— uno de los factores de hegemonía de una clase social. Para imponerla no basta la coerción —de los aparatos regresivos del Estado— sino que es preciso también el consenso o consentimiento de las clases subalternas.
Una de las principales críticas a la escuela es la arbitrariedad del discurso de las clases dominantes y la posición de “dominado” en la que se pone al alumno. Pero muchas veces no se tiene en cuenta que son precisamente ellos quienes pueden utilizar a la educación como una herramienta de transformación.
Parte de la tarea pedagógica será crear un sistema de contrahegemonía que permita la liberación de los educandos.

1 comentario:

  1. muchas gracias por la información me ha sido de gran ayuda. saludos y bendiciones

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