"Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación." Mark Twain

viernes, 30 de julio de 2010

La hegemonía educativa


La escuela es el gran aparato disciplinador de la sociedad. En la escuela aprendimos lo que se debía hacer y lo que no, lo que era correcto o incorrecto.
Reír en voz alta, hablar o no hacerle caso a la maestra eran los principales signos de un niño con “mala conducta”. Si no se respetan los métodos que la escuela imponía el alumno es sancionado. La educación se brinda a partir de constantes amenazas: “te vas a Dirección” o “te voy a hacer firmar el libro”, son las principales.
En la escuela se hace visible la hegemonía. Pero para llevar a cabo un proceso hegemónico es necesario el consenso. Cuanto más penetre en la sociedad el discurso hegemónico como algo cotidiano más fácil será la dominación.
Para Gramsci el sistema escolar es —como las demás organizaciones culturales que actúan en la sociedad civil— uno de los factores de hegemonía de una clase social. Para imponerla no basta la coerción —de los aparatos regresivos del Estado— sino que es preciso también el consenso o consentimiento de las clases subalternas.
Una de las principales críticas a la escuela es la arbitrariedad del discurso de las clases dominantes y la posición de “dominado” en la que se pone al alumno. Pero muchas veces no se tiene en cuenta que son precisamente ellos quienes pueden utilizar a la educación como una herramienta de transformación.
Parte de la tarea pedagógica será crear un sistema de contrahegemonía que permita la liberación de los educandos.

jueves, 29 de julio de 2010

Descubrimiento del Universo Vocabular


El universo vocabular son los códigos, los lenguajes, las ideologías, los valores, etc., compartidos por una cultura a través de los cuales los sujetos ven e interpretan el mundo.
Aquí es posible retomar los planteos de Rodolfo Kusch en “Introducción a América”, en tanto pueden ser ejemplificadores y clarificadores de las prácticas de los sectores populares en paralelo al caso aquí analizado. Para Kusch los sectores populares exacerban sus emociones, sus sentimientos, su personalidad, sus prácticas, etc., como una forma de reforzar su posición en contraposición a la intervención de otros sujetos en sus espacios. Así estos suelen adoptar prácticas violentas que responden específicamente a una interpelación que reconocen como una invasión de su mundo cultural.
Este hecho tiene su correlato en la escuela y el caso analizado. La respuesta de los chicos, en un principio, fue la de definirse en oposición a nosotros como sujetos que invadían sus espacios, a partir de lo cual se establecieron relaciones sumamente contradictorias de amor/odio en el que se pasaba a uno y otro extremo con gran rapidez. Esto constituye parte de sus prácticas sociales y por tanto se configura en un aspecto importante de su universo vocabular, porque caracteriza la forma de relacionarse con el otro en esa contradicción de confianza-desconfianza.
Al mismo tiempo se observa una actitud también contradictoria de confrontación, por un lado, en tanto disputan la “autoridad” a quienes intervenimos, pero, por otro lado, también reconocen esa situación y la legitiman, perpetuándola. Es decir, que se genera una contradicción en tanto se produce una relación en la que los chicos exacerban su situación, como manera de oponerse a esa forma de relacionarse, lo que conlleva a reproducir y fortalecer aún más esa situación contra la que chocan. Ahora bien, ese conflicto no implica un deseo de romper con ese tipo de reciprocidad, sino más bien expresa un anhelo por la posición de su interlocutor.
Estas conclusiones parten de un análisis de las prácticas de campo que se realizaron con antelación al planteamiento de esta propuesta de trabajo. En esos encuentros trabajamos con los chicos buscando que ellos fueran quienes se describieran a sí mismos para también reconocerlos y conocer sus preferencias, gustos, lenguajes, códigos y lecturas del mundo.
Otro de los rasgos importantes surgió dentro de una práctica planteada desde nosotros, que consistía en formar dos grupos que debían describirse unos a otros, y tratar de adivinar de quién se trataba. Ahora, durante el juego se dio que los grupos se dividieron así mismos entre las mujeres y los varones. Esto marca un rasgo vocabular importante ya que se da una diferenciación respecto del género, hecho que tuvo su correlato en la siguiente práctica. Ella consistía en realizar un collage que mostrara los gustos, materiales o no, de cada uno. Todos los trabajos realizados por las niñas coincidieron en resaltar la femineidad, la belleza, etc. En cambio los varones resaltaron “signos de masculinidad” tales como el fútbol, la mujer como objeto sexual y los autos.

miércoles, 28 de julio de 2010


La observación participante consiste principalmente en observar todo lo que ocurre en el ámbito a investigar y participar en las actividades que allí se realizan.
Esta técnica permitiría acceder a las fuentes de manera más confiable y llegar a conocer realmente lo que se está investigando.
Cuando ingresamos al colegio, y después de haber leído a varios autores que sugirió la cátedra, observamos críticamente a la Institución, y sobre todo, a la directora del lugar. Consideramos que la forma de expresarse para con los chicos y el orden que se mantenía en el colegio no era la forma correspondiente de llevar a cabo la escolarización. Luego de hablar con Neda, nos dimos cuenta que muchas veces sin los retos o el orden no se pueden realizar las actividades que la escuela plantea. Si nosotros no hubiéramos interferido en el colegio, no hubiéramos participado en las clases o no hubiéramos mantenido contacto con los chicos, tendríamos solamente aquella noción que leímos en los libros, La experiencia que nos brindó el colegio hizo que (al menos desde mi postura) no es correcto hacer prejuicios sobre los métodos de enseñanza o críticas sobre las formas de dirigirse que tiene la directora y los maestros.
A partir de nuestra participación en las clases, utilizamos el diálogo como principal forma de acercamiento a los chicos.
Según Freire El diálogo es una forma de encuentro, un acto creador. El diálogo es una muestra de amor y de fé, pero sobre todo, debe existir la confianza en los hombres. La educación no es de una persona hacia la otra, sino de una persona con la otra.
En las primeras intervenciones en la escuela, los chicos no se mostraban confiados para charlar con nosotros. Luego de varias visitas, comenzaron a contarnos sobre sus pensamientos o sentimientos. El diálogo que mantuvimos con ellos fue la enseñanza más importante que dejó las idas al colegio. Se vio, por ejemplo, que los chicos estaban muy al tanto sobre lo que estaba ocurriendo en sus casas o su barrio, y se mostraban indignados por aquellas situaciones. El diálogo fue la mejor forma de conocernos, y nos mostró que la experiencia que ellos tenían puede ser mucho más válida que cualquier enseñanza que se aprenda en el colegio.

lunes, 12 de julio de 2010

La escuela nº60


La Escuela Nº60, ubicada en 515 bis y 2 bis, es una de las construcciones más salientes del lugar, tanto por su tamaño como por su aspecto cuidado. Por su volumen es visible desde lejos y es notablemente mayor que la edificación circundante. Por la puerta de entrada se accede a un hall amplio y, a través de él, al comedor ubicado a la izquierda de la puerta. Esta es una habitación muy larga en la que una importante cantidad de mesas ubicadas transversalmente forman dos columnas que dejan un pasillo en el medio para poder ir de un lado al otro de la habitación. Al fondo se encuentra la cocina donde trabaja el personal que prepara el almuerzo de los chicos.
Siguiendo los planteos de “Re-leer la escuela para re-escribirla”, es posible afirmar que el comedor se constituye en un espacio diseñado con un objetivo claro y específico, el de servir como lugar en el que los chicos pueden almorzar de forma ordenada y controlada por las autoridades (maestros, porteros y todo tipo de personal docente y/o auxiliar).
Cabe destacar, al mismo tiempo, que los chicos hacen en él un recorrido muy claro que se adecúa al objetivo prescripto. Eso surge, singularmente, de la representación del espacio que ellos realizan, basada en el significado otorgado al hecho de comer. Vale la pena aquí remarcar que el 16% de los chicos son indocumentados, el 82% de sus padres son analfabetos y una gran mayoría vive en condiciones de precariedad en las Villas del arroyo El Gato y del Mercadito. Es posible afirmar que los chicos ven en el comedor la posibilidad de acceder a una comida sana y abundante, hecho que en muchos casos no puede repetirse en sus hogares.